Apreciacion de Cain y los Perros

Compartimos aquí una apreciación de la obra “Caín y los Perros” que escribió en su columna para la Bolsa de Noticias el estimado Rafael Vargarruiz luego de presenciar la funcion el pasado 14 de marzo en el Teatro Nacional Ruben Dario. Gracias por sus hermosas palabras!!

VARGARRUIZ CLOSE-UP
Caín y los perros
Rafael Vargarruiz

En esta post modernidad que estamos viviendo en que todo está en revisión y discusión, y como dice el científico: Jean Pierre Garnier Malet… estamos asistiendo al “fin de los tiempos” y todo el conocimiento de los anteriores 26,000 años se nos presenta de golpe frente a nuestra limitada percepción…. entonces, ya no seremos los mismos al tomar conciencia de ello…

En esta era, las diferentes disciplinas del arte, se mezclan para apoyarse mutuamente y producir en el espectador las reacciones emocionales con que de una u otra forma, se quiere llegar al público, que es al fin y al cabo, quien logra terminar nuestra obra, entonces teatro, cine, danza y música pueden converger perfectamente en un espectáculo.

Las no tan cómodas butacas del “Pilar Aguirre”, dejaron de importarme ante la “avant-garde” presentación de la noche de este lunes14 de marzo, un espectáculo que bien pudiera verse en Nueva York o Berlín. Nos recibió un escenario funerario de repartidos cuerpos sin vida y vigilados por un tótem-dios-animal, que desde su albura contrastaba con los negros atuendos de los cuerpos semidesnudos.

Escrita y dirigida por Mick Sarria, esta creación teatral y coreográfica contiene también un concepto cinematográfico. A la acción principal, siguen al mismo tiempo acciones secundarias e incluso terciarias que conforman un universo holístico, como en el cine, con una banda sonora de música dodecafónica.

Y Yahvé dijo a Caín…. Por eso andarás maldito, lejos de esta tierra… y Sarria logra conceptuar esta cita bíblica en una obra de arte, poniendo al teatro nacional a la altura de los tiempos postmodernos. El asesinato de Abel se va desarrollando ante nuestros ojos coreado por ese contingente de perros humanos que enriquecen dramáticamente el primer homicidio de la historia.

Una bolsa de carbón macerado marca el comienzo de una serie de eventos brutales, con que su creador quiere remarcar la condición humana en los instantes anteriores al devenir del raciocinio. La conocida lucha entre civilización y barbarie en todo su esplendor. El sentimiento aberrante de culpa enfermiza. El ser humano hijo de Caín, que viene a este mundo a pagar el castigo de una maldición divina, sin salida, sin ninguna salida.

No he visto en teatro o cine, una creación tan atrevida por ser pura poesía de la miseria humana, del sentimiento primario del pecado, de una falta completa de redención por haber perdido la fe en nosotros mismos, en nuestro prójimo y nuestro creador. Una “masterpiece”, en todo el sentido de la palabra. Al levantarme me busco, instintivamente, el sello que Yahvé puso en nuestra frente cuando nos colocó al este del paraíso.

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