Un Teatro de los Sentidos // A Theatre of the Senses

La PRENSA – 4 febrero 2014 – Cultura

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Un Teatro de los Sentidos

  • “Usamos el cuerpo en un lenguaje gestual ciego, porque nos desconocemos corporalmente”, expresa Mick Sarria.

Por: Isidro Rodríguez Silva

Mick Sarria es un polémico director de teatro. Una muestra es la última presentación de su teatro El viaje, basado en el Infierno de Dante, un juego mudo y esperpentos de cuerpos desnudos.

Ha sido criticado por utilizar tortugas vivas en el monólogo Noche encantada, de Gloria Elena Espinoza de Tercero, que es una provocación a los sentidos del espectador. Algunos hasta le han gritado que su propuesta no es teatro.

¿Por qué de las tortugas con una candela encendida sobre su concha?, responde, que el teatro está hecho de territorios, en una geografía escénica donde lo absurdo establece un rompimiento en el pensamiento del espectador.

Enfatiza que “somos como seres idiotizados frente a una pantalla de televisión, el celular. Para mí el teatro no solo es un arte, sino una forma de vivir la vida”.

POLÉMICA CON ACTORES

Sarria no solo es polémico con su montaje, sino los actores que hacen su propuesta dramática.

En su montaje de Muerte arriba, en Matagalpa, trabajó con jóvenes que nunca habían hecho teatro, pero sobre todo desde el cuerpo mismo como instrumento de creación.

Ha trabajado con presos de la cárcel de esta ciudad e instruye a personas de la tercera edad.

Para Sarria, cuerpo y teatro es un paradigma del hecho teatral. El problema esencial es que hemos hecho del cuerpo un instrumento encartonado y retórico de la actuación.

TEATRO DE SENTIDOS

“Usamos el cuerpo en un lenguaje gestual ciego, porque nos desconocemos corporalmente, hemos perdido el ritmo interior, la simetría entre teatro y vida, entre pensamiento y cultura. Encontrar nuestro cuerpo es encontrarnos a nosotros mismos. Debemos de oírnos y sentirnos porque cuando actuamos, no solo toma vida el personaje, sino también vivimos debajo de la piel del personaje la existencia sublime del actor”, explica el joven actor.

Y concluye remarcando: “Es por eso que mi teatro es de territorios, táctil, de sentidos, de oírnos, de gustarnos, donde el cuerpo hable del dolor, del sufrimiento, o de la risa, o de la alegría de vivir. No busco un teatro donde el espectador cuando salga del teatro se olvide de la obra, sino un teatro donde el espectador no sea espectador sino un hacedor de la obra, y la única manera de incorporarlo es provocándolo, rompiendo los esquemas del teatro, extendiendo en él el territorio vivo, cultural y humanistas del teatro”.

  • Rejas y dramas

Sarria trabaja con privados de libertad del Sistema Penitenciario de Matagalpa construido en 1983.

Llama a la experiencia “un teatro entre rejas”, que con una adecuada metodología de participación en el ámbito penitenciario no solo permite un cambio en el privado de libertad, sino un pensamiento crítico que lo prepare para la reinserción social.

En este tipo de eventos se visualiza la reflexión, donde el teatro puede echar por tierra el estigma que los presos no tienen oportunidad de llegar a cambiar.

Un punto en la dramaturgia y dirección escénica de Sarria, es que el teatro puede interactuar con el cuerpo y los sentimientos, convirtiéndose en un medio ideal para este cambio, afirma.

Procesos que Sarria llama como “reconstruir lo humano”, a través de su concepto: “El teatro posthumano, que es recobrar el teatro como parte de la esencia misma del espíritu; saber descubrir mi interior y exteriorizar lo que soy, pero sobre todo lo que puedo lograr ser”.

Ver en la versión impresa las páginas: 6 B

**English**

La PRENSA article in ‘Culture’ Section, 4 February 2014.

A Theatre of the Senses

  • “We use the body in a blind gestural idiom, because we disavow ourselves corporally” Mick Sarria expresses.

By: Isidro Rodríguez Silva, translation Julienne Weegels.

Mick Sarria is a controversial theatre director. One sample is the last presentation of his play El Viaje (The Journey), based on Dante’s Inferno: a speechless play involving nude bodies.

He has been criticized for using live turtles in Gloria Elena Espinoza de Tercero’s monologue Noche Encantada (Enchanted Night) which is a provocation to the spectator’s senses. Some people have even shouted at him that his work is not theatre.

Why do the turtles walk with a candle on their backs? “Theatre is made up of territories, in a scenic geography where the absurd established a rupture with the spectator’s thought,” Sarria answers.

He emphasizes that “we are idioticized beings in front of television and cell phone screens. For me theatre isn’t just an art, it’s a way of living life.”

POLEMIC WITH ACTORS

Sarria isn’t just polemic in his plays but also with the actors that constitute his dramatic proposals.

In his work Muerte Arriba (Defying Death) he worked with youngsters from Matagalpa who had never before made theatre, parting above all from their bodies as instruments of creation.

He also works with prisoners in the penitentiary of the same city, and instructs senior citizens.

For Sarria, body and theatre are a paradigm of the theatrical happening: “the essential problem is that we [the theatre makers] have made of the body a hardbound rhetorical acting instrument.”

THEATRE OF THE SENSES

“We use the body in a blind gestural idiom, because we disavow ourselves corporally, we have lost the interior rhythm, the symmetry between theatre and life, between thought and culture. Finding our bodies is finding ourselves. We need to listen to ourselves and feel ourselves because when we act it is not only the character that comes alive but below the skin of that character -in the sublime existence of the actor- we come alive too,” the young actor-director explains.

He concludes remarking “This is why my theatre is made up of territories: tactile, of the senses, of listening, liking, where the body speaks of hurt, suffering, or of laughing, of the joy in living. I don’t work towards a theatre where the spectator leaves the theatre and can directly move on and forget the play, but a theatre where the spectator is not so much spectator but a co-maker of the play. The only way to incorporate him is to provoke him; to break the theatrical schemes, extending the ‘live’, cultural, and humanistic territories of theatre.”

  • Theatre between Bars

Sarria works with inmates of the Matagalpan Penitentiary System which was constructed in 1983.

He calls the experience “a theatre between bars”, which -with an adecaute participatory methodology- permits not only a change in the prisoner, but also space for critical thought that prepares him/her for social reinsertion.

With his in-prison events he envisions reflection, hoping that theatre can outdo the stigma that prisoners ‘don’t have it in them’ to come to change.

One point in the dramaturgy and scenic direction of Sarria is that “theatre can interact with the body and its emotions, turning into an ideal medium to acheive this change.”

Processes Sarria calls “reconstructing the human” through his concept of “posthuman theatre, a form of theatre that attemps to recover theatre as part of the essence of the spirit: knowing to discover what’s inside of oneself and exteriorizing what ‘I’ am, but above all what I can become.”

See in print on page: 6 B

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